Reseña Sabor a Chocolate

Foto portada del libroDatos técnicos:

Título: Sabor a chocolate

Autor: José Carlos Carmona

Editorial: Punto de lectura (Penguin Random House)

Páginas: 160

ISBN: 9788466320719

Sinopsis:

“Hace más de setenta años, Adrian Troadec vio a una chica salir de una clase de música. Dos guerras mundiales después, aún funciona la fábrica de chocolate que abrió para conquistarla.
Sabor a chocolate es una sinfonía incompleta de amor y sueños. Una novela tan intensa y adictiva como el mejor chocolate”.

Opinión:

Esta novela la encontré en uno de esos puntos gratuitos para compartir libros, dejas uno y coges otro. La mayoría son un rollazo, enciclopedias y demás tostones que la gente quiere quitarse de encima, porque hay algunos desalmados que cogen los “buenos” y los venden en mercadillos de segunda mano. Pero de vez en cuando encuentras un tesorito como este. (Ahora que no me oye nadie, tengo que confesar que no dejé ningún libro, porque iba a la biblioteca, que estaba cerrada, y enfrente estaba este punto de intercambio, así que no fui con la idea, pero juro, JURO que lo haré.)

¿Cómo podía no coger una novela que se titulara Sabor a chocolate? ¿Tú podrías haberla dejado allí solita e indefensa, para que se la “comiera” otro? Yo, no.

Se trata de una novela corta, que se lee en un par de horitas o menos (si no te interrumpen, claro. No te pasa que es sentarte a leer y tu marido, o tus hijos, o tu perro, o el cartero, o el pizzero o quién sea, te interrumpen y tienes que levantarte tres veces antes de poder disfrutar de la lectura? Ah, pero para eso está el fútbol. ¡Bendito fútbol!).

Pero volvamos al libro, que me estoy desviando del tema.

Como decía, es una novela corta, con capítulos también muy cortos, de una o dos páginas como máximo.

Pero lo magistral de esta novela es que con tan pocas palabras el autor, José Carlos Carmona, nos cuenta la historia de dos generaciones, y de la creación, a principios del siglo XX, de una fábrica de chocolate que, a día de hoy, aún sigue viva. La hace más interesante aún que está basada en hechos reales (igual que Come reza ama, de la que os hablé en mi último post), pero te lo pone al final. Yo prefiero saberlo de antemano porque así la disfruto más.

Nuestro protagonista quiere conquistar a una chica amante de la música y el chocolate. Para acercarse a ella primero lo intenta con la música, pero es un negado, qué se le va a hacer. Luego decide acercarse al director de la orquesta en la que ella toca, que casualmente es su padre, amante del ajedrez, y decide aprender ajedrez, convirtiéndose en el mejor ajedrecista de Suiza. Pero la chica sigue sin hacerle caso. Finalmente decide abrir una pequeña tiendecita de chocolate (importado de París), a la que ella acude con regularidad. Pero, oh, Alma Trapolyi considera a nuestro protagonista, Adrian Troadec, solo su amigo.

A partir de ese momento, sus vidas se separan y no convergerán hasta al cabo de muchos, muchos años, después de sufrir ambos las devastadoras consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Foto violínEl chocolate y la música están muy presentes en esta novela (su autor es doctor en Filosofía, profesor, músico y escritor), que no tiene una palabra de más ni de menos. No en vano ganó el XIII premio literario de la Universidad de Sevilla.

Esta novela es como un pedacito de chocolate negro: dulce, ligera y amarga, pero que te deja un buen sabor de boca.

De hecho, más que una novela es casi un cuento. A mí me ha recordado a la película Big Fish, pero en novela.

Si te gustan los cuentos, no puedes dejar de leerla.

Mi puntuación: 4/5

PD: Si quieres leer otra historia inspiradora basada en hechos reales, puedes leer mi reseña de Mujeres que corren.

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